El poder del ajo

08/03/2016


Buenos días y feliz martes a todos! ¿Cómo estáis?

Del ajo hablaremos hoy. Ya en la Antigua Grecia, Hipócrates, físico y padre de la medicina, solía recetar ajo para tratar diversas enfermedades. Hoy en día, la ciencia moderna ha corroborado muchos de los beneficios de este “superalimento”. A pesar de su fuerte olor y sabor intenso que perdura bastante, lo cierto es que el ajo es un producto muy apreciado tanto por los profesionales de la sanidad  como por los de la cocina debido a sus múltiples usos y beneficios. 

Sus aportes para la salud saltan a la vista, por eso desde dietaShop.es te mostramos cuáles son los beneficios del ajo y algunas buenas razones para consumirlo con mucha más frecuencia.  Vamos a verlos!


1. Baja la presión arterial, tanto la presión alta como la baja


Cuando se toma ajo en grandes cantidades, la presión arterial tiende a bajar, y eta disminución está causada por su efecto vasodilatador, y es por ello que se aconseja tomar ajo a las personas aquejadas de tensión arterial elevada o hipertensos. Su efecto vasodilatador también influye positivamente en personas que sufren de arteriosclerosis o disfunciones del corazón, protegiendo las anginas de pecho o los ataques cardiacos ya que las arterias que llegan al corazón se dilatan y permiten mayor caudal de sangre evitando su obstrucción.

 

2. Anticoagulante sanguíneo


Sobre todo el ajo evita la coagulación de las plaquetas, lo que con un nombre más científico se denomina “Antiagregante plaquetario” y ayuda a deshacer la proteína llamada fibrina que es la causante de los coágulos en la sangre. Por tanto el ajo hace mas fluida la sangre, evita los coágulos, y por ello el ajo ayuda a evitar las embolias, las trombosis o accidentes vasculares por falta de flujo sanguíneo. Se reducen los agentes vasopresores como las prostaglandinas y la angiostensina. Al ayudar a mejorar la circulación se favorecen los síntomas de enfermedades como la arteriosclerosis, la hipertensión, las hemorroides, el colesterol, la angina de pecho o el infarto de corazón.

 

3. Disminuye el colesterol malo


Esta propiedad conocida con el nombre de “Hipolipemiante” significa que disminuye el nivel de colesterol malo (el LDL) y por lo tanto resulta beneficioso para el corazón, previniendo enfermedades coronarias y accidentes vasculares que suelen afectar al cerebro por obstrucción de capilares. Se sabe que el ajo hace disminuir la absorción del colesterol por parte del intestino.

 

4. Propiedades antisépticas y antibióticas. Mejora las defensas


Ya lo hemos dicho anteriormente, que el ajo se usaba como sustituto de antibióticos, que hace disminuir las infecciones, acaba con las bacterias, con los hongos, levaduras y con algunos virus como el herpes. Se sabe que los principios activos del ajo atacan a los ácidos nucleicos de los virus y no dejan que se reproduzcan. Protege de estafilococos y estreptococos que causan forúnculos infectados y otras afecciones en la piel. Pero lo mejor de todo es que el ajo es capaz de actuar únicamente sobre las bacterias malignas, dejando intactas las benignas, por lo que regula la flora intestinal.


El ajo aumenta la actividad de las células encargadas de defendernos como son los linfocitos y macrófagos, por tanto estimula las defensas y ayuda al sistema inmunitario del organismo a resistir las infecciones.

 

5. Antioxidante


Existe un antioxidante muy potente en el ajo que se llama “flavonoide” y que como oxidante se le confiere propiedades anticancerígenas, reductoras de alergias contra el polen, e incluso como ayuda contra el Sida. Sus propiedades antioxidantes previenen los efectos debilitantes del envejecimiento, evita las cardiopatías y otros trastornos propios de la vejez.

 

6. Depurativo y desintoxicante


El ajo ayuda en las reacciones químicas favoreciendo la excreción y eliminación de desechos y toxinas del cuerpo. Se recomienda en personas que han dejado de fumar ya que ayuda a eliminar la nicotina y otras sustancias toxicas de la sangre y además regula la tensión que en fumadores, por lo general suele ser más elevada de lo normal.

 

7. Expectorante natural y antiasmático


Uno de los principios activos del ajo, el “disulfuro de alilo” es liberado a través de la respiración actuando en las vías respiratorias, sobre todo en las mucosas de los bronquios por lo que el ajo es considerado como un expectorante natural para afecciones como la bronquitis, tanto la aguda como la crónica y también como remedio para el asma, la tos, la tuberculosis y otras dificultades respiratorias.

 

8. Ayuda a regular la tiroides


Al ser el ajo un alimento rico en yodo, se regula la función tiroidea y resulta muy beneficioso para casos de hipotiroidismo.

 

9. Eliminación de líquidos


Se dice que el ajo es diurético, por lo que facilitará la expulsión de líquidos del cuerpo. Esto resulta muy beneficioso para la vejiga, para casos de reumatismo e hidropesía. También los enfermos de gota suelen beneficiarse de esta propiedad diurética.

 

10. Buen digestivo


Estimula el hígado con su vesícula y el páncreas, aunque se debe tener en cuenta los casos en los que los pacientes tienen acidez estomacal o un estómago muy delicado, en cuyo caso es mejor no tomarlo. Por otro lado, se sabe que el ajo mezclado con mantequilla, puede tener un efecto positivo en el tratamiento de las ulceras, ya que ataca a las bacterias causantes.

 

Pero si te resulta muy desagradable comer ajo crudo, existen las perlas de ajo que, debido a su especial recubrimiento, carecen de sabor y olor. En dietaShop.es las puedes encontrar fácilmente en un bote ajo de 90 perlas, con todas sus propiedades para favorecer nuestro organismo.


Un abrazo verde,

C.

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